Garabatear con método porque a dibujar se aprende

By diciembre 17, 2015EDITORIAL, Noticias

“Dibujo y aprendo” es un libro de Cristina Molina Pérez, editado en España (2º edición) por Look2print, para enseñar a los más pequeños a desarrollar sus habilidades artísticas disfrutando.

La autora, Cristina Molina

La autora, Cristina Molina

Lo que en un principio fueron actividades puntuales, que la propia Cristina Molina preparaba para sus clases de dibujo, poco a poco han terminado por convertirse en un compendio de gran utilidad a la hora de abordar la tarea de enseñar a los pequeños a dibujar y con el que la autora, gracias a su efectividad, se ha metido en el bolsillo a sus compañeros de aulas. “Dibujo y aprendo” es una guía que presenta un método eficaz para que los niños de entre tres y cinco años trabajen toda la secuencia del trazo infantil. Una práctica sistematizada que, partiendo de un fundamento lógico, sigue una serie de pasos bien delimitados y encadenados que construyen toda una estrategia procedente de la experiencia profesional.

Conocer bien las etapas del desarrollo infantil es el camino para enseñar y que los niños adquieran con éxito la destreza del dibujo.

Cristina Molina Pérez, profesora de Educación Infantil desde hace más de veintisiete años y master en edición de libros, explica que este libro es el resultado del trabajo de muchos años. “Los niños no tienen problemas de creatividad, lo más difícil de lograr es que confíen en lo que hacen y adquieran soltura con la mano. Algunos llegan al aula sin haber cogido en su corta vida un lápiz por lo que tienen que desarrollar esta habilidad. Ellos son muy expresivos pero les falta la técnica es por tanto necesario asegurarnos de ofrecerles las herramientas adecuadas y no solo para que aprendan sino para conseguir que disfruten haciéndolo”.

Completar el dibujo es en esencia la base de este método. Los pequeños empiezan con el garabateo, que es lo más fácil para ellos, para después ir completando y practicar diferentes tipos de trazos hasta decorar. “Decorar ayuda mucho a dibujar y a que los niños se suelten sin darse apenas cuenta” afirma Cristina Molina, para quien hay una explicación en toda evolución del dibujo en un niño. Según la autora, pese a estar inmersos en un mundo tecnológico, a los niños les sigue gustando mucho dibujar.” Es una actividad que les motiva muchísimo. Aunque, eso sí, ahora se les ve menos centrados y tranquilos. Los niños tienen que tener tiempo para pensar, para pintar sin prisas, incluso para perderlo, como hemos hecho siempre.”

“El maestro tiene que potenciar la libertad en el proceso de creación, que estimular la investigación y la imaginación en lugar de dar soluciones”.

Arropada por sus alumnos y por sus compañeros y amigos Carlos Sánchez Rojas, Pedro Madrid Umbría y Fernando Iwasaki, Cristina Molina ha presentado su libro este mes de diciembre en Jerez, en la Fundación Caballero Bonald, con la colaboración de la librería La Luna Nueva. En el acto, que presidió Cristóbal Serna, el asesor del CEP y orientador de Secundaria, Carlos Sánchez Rojas, calificó el proyecto como una experiencia educativa completa y un acto de creatividad en el aula. “Se trata de una práctica innovadora con principios, objetivos y procedimientos claros. Una experiencia de aprendizaje trasladable a otras aulas y que cubre una necesidad educativa concreta, ya que al igual que los niños reciben ayuda para leer y escribir también deberían recibirla para dibujar.”

Por su parte, Pedro Madrid Umbría resaltó la necesidad del enfoque artístico en la educación. Después de citar a Platón, “El arte debe ser la base de toda forma de educación natural y enaltecedora”, y a Bernard Shaw, “Las bellas artes son el único maestro fuera de la tortura”, el también maestro y asesor del CEP destacó la importancia de la enseñanza de las artes plásticas y de la creatividad con el fin de mejorar la percepción del propio entorno.

“Cristina parte de la premisa de que es posible enseñar a dibujar. El arte es un lenguaje que tiene también elementos morfológicos -como el punto, la línea, el color y la textura- y una sintaxis propia -como el equilibrio, la armonía y el movimiento- ”.

Para finalizar, el escritor Fernando Iwasaki  señaló que la sociedad y el sistema educativo tritura esa sensibilidad artística que poseemos en la niñez. “El hombre nace artístico y la sociedad tiende a frustrar esa creatividad. Los niños no son artistas sino artísticos, disfrutan pintando, representando o cantando. El trabajo de provocar esa creatividad es impagable”.

Como impagable es esta publicación y a la que esperamos añadir pronto el nuevo proyecto que Cristina Molina ya tiene en mente. “Se trata de otro libro, esta vez de poesía al estilo de Gloria Fuertes y que versará sobre cómo cuidar el planeta”. Esperamos verlo en breve y confiamos en que sea de la misma utilidad.

Fuente: La Voz del Sur.

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